La mitología inuit refleja la intensa relación cotidiana que las comunidades que habitan las regiones árticas de Groenlandia, Canadá, Alaska y Siberia oriental mantienen con el frío, el mar helado, la caza y la supervivencia. La tradición inuit carece de un panteón estructurado o de un conjunto de textos sagrados escritos; se transmite oralmente a través de historias, leyendas y tabúes.
El mundo sobrenatural inuit está poblado por espíritus y criaturas que a menudo son ambivalentes.
Una noción esencial recorre toda esta mitología: el concepto de sila, que abarca tanto el clima y el aire como una fuerza vital inmanente que impregna toda la creación.